Mi primera experiencia trabajando en el laboratorio

Autora: Claudia Alejandra Soto Ortiz

El verano pasado me encontraba terminando mis prácticas profesionales en la industria. Después de un año entero viendo como entraban las piezas y salía un tractor andando, yo me sentía enamorada de la industria, pero… ¿ahora qué sigue? No quería solo seguir en la universidad por las tardes, pero tampoco quería estar de lleno todo un año en una planta. Mi profesor de bioquímica Sergio Mancillas, que está haciendo su doctorado me ofreció contactarme con su asesor para comenzar mi tesis con un proyecto en Cinvestav.

Al principio me emocioné, nunca había trabajado en un laboratorio y me llamaba mucho la atención, pero luego me asusté, ¿qué iba yo a hacer en un laboratorio si nunca había llevado clases donde hiciéramos experimentos o manejáramos reactivos?; el tema que me habían asignado era completamente ajeno a mí, había escuchado un poco, pero muchas cosas no las entendía. Pero ni modo, ya estaba dentro y tenía que echarle ganas.

Mi tesis se enfocaría en la reducción del óxido de grafeno (OG) por medio de luz ultravioleta simulando la radiación solar, para conocer y evaluar cómo se modificaba su composición. El OG es un material adsorbente que se utiliza para la remoción de contaminantes no deseados en el agua, esta aplicación que se le dará en plantas de tratamiento al aire libre es por esto que nos interesa conocer que es lo que le pasa al OG al estar expuesto a la radiación solar.

La primera parte fue sintetizar el OG a partir de hojuelas de grafito, por el método de Hummers mejorado. Para esto, tuve la ayuda de una excelente amiga Cecy, también estudiante de doctorado en el grupo, quien me ha ayudado en todo lo que hago.

Para mi experimento utilizamos lámparas negras de luz UV en una caja de acrílico negra y matraces con el OG en solución acuosa; estos estarían expuestos a la radiación UV por un determinado tiempo. Tuvimos algunas dificultades, como; determinar la potencia de las lámparas dentro de la caja negra, acomodar los matraces para que coincidieran con las parrillas para la agitación, conectar en serie los matraces enchaquetados para que tuvieran recirculación para mantener una temperatura estable y evitar que el OG en medio acuoso se evaporara. Una vez transcurrido el tiempo de exposición del OG a la luz UV, viene la molienda, para obtener los polvos que se caracterizarían, para comprobar que hubiera existido una reducción del OG.

Hemos obtenido buenos resultados, en donde se puede observar la perdida de grupos funcionales que sufre el OG al ser reducido, esto lo comprobamos por diferentes técnicas como lo fue XPS, Espectroscopía Raman y FTIR.

Ver y poder comprobar lo que te dicen otros experimentos por tu propia cuenta es muy gratificante. Me di cuenta de que trabajar en un laboratorio no es tan complicado como lo pensé, pero esto lo logré gracias a todo el apoyo que me han brindado mis compañeros y amigos en Cinvestav.

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